Vuestro amigo, es la respuesta a vuestras necesidades. Es vuestro campo, que sembrais con amor, y cosechais con gratitud. Y es vuestra mesa, y el fuego de vuestro hogar. Porque acudís a él para saciar vuestra hambre. y lo buscais en procura de paz. Cuando vuestro amigo revela sus pensamientos, no temeis el " no " en vuestra propia mente, ni reteneís el " sí ". Y cuando el guarda silencio, vuestro corazón no cesa de escuchar a su corazón. Porque en la Amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las expectativas, nacen sin palabras, y son compartidas con callado gozo. Cuando os separais de vuestro amigo, lo haceis sin aflixión. Porque lo que más amais en él, puede ser más diáfano aún en su ausencia, como para el alpinista la montaña aparece más despejada desde la llanura. Y dejad que en la Amistad no exista otro propósito que el de profundizar el espíritu. Porque el amor que busca otra cosa, que no sea la revelación de su propio misterio, no es amor, sino una red tendida, y solamente lo inútil es pecado. Y procurad que lo mejor de vosotros, sea para vuestro amigo. Si debe conocer vuestra bajamar, dejadlo conocer también vuestra pleamar. Porque ¿qué amigo es aquél que tuvierais que buscar para matar las horas? Buscadlo con horas para vivir. Porque es misión suya llenar vuestras necesidades, pero no vuestra vaciedad. Y, que en la dulzura de la amistad haya lugar para la risa, y, para los placeres compartidos. Porque en el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su mañana, y, toma su frescura.
Historia de Luna Cuando la luna quiso descansar un poco, fue un problema encontrar quien tome su lugar, sin ella las noches serian oscuras y tristes, pensó en pedirle al sol, le pidió que tome su turno una vez al mes y ella tomaría el suyo también, pero el sol le dijo que su luz era muy brillante para la noche y la de ella muy débil para el día. La luna le dio la razón y siguió buscando. Pensó en pedírselo al halcón, pero le dijo que ella pasaba muy lento por el cielo y el no podía seguirle el paso, además que el no es blanco. Se lo pidió entonces a la gaviota, ella parece flotar en la brisa marina y es blanca, pero la gaviota le dijo que no era un ave nocturna. Le pregunto a las nubes, pero ellas le dijeron que en la noche no son blancas. Siguió buscando por todos lados pero todos le ponían una excusa. Para no hacerlo La luna estaba muy triste, ¡Ella quería un descanso! Cuando la Luna se iba a pone a llorar, las estrellas se acercaron y hablaron con ella... “Querida Luna, si pusieses atención y escucharas nuestro consejo, tu podrías descansar un día al mes como quieres, y es tan fácil que lo logres. Cada noche desaparece un poquito, pero solo un poquito, hasta que una noche seas solo un rayo de pálida luz y desaparezcas la siguiente noche, así podrás descansar esa noche y nosotras brillaremos mas intensamente para que nadie te extrañe en la tierra. La luna se puso muy contenta y siguió en consejo de las estrellas. Desde entonces, cada noche la luna desaparece un poco y cuando no la vemos las estrellas brillan mas intensamente y no la extrañamos por esa noche.